Los supervivientes de «Vivos en el averno nazi»

«Vivos en el averno nazi» recoge el testimonio de una veintena de supervivientes españoles de los campos de concentración nazis. Estos son algunos de ellos:

Los protagonistas

  • Conchita Grangé — Resistente detenida por la Gestapo y conducida a Ravensbrück a bordo del Tren Fantasma.
  • Manuel Alfonso — Dibujante deportado.
  • Francisco Bernal — El zapatero de Mauthausen, un hombre de 1,84 metros que defendió metralleta en mano el almacén de comida.
  • Marcelino Bilbao — Superviviente de los experimentos médicos de los nazis.
  • Segundo Espallargas, «Paulino» — El boxeador imbatido de Mauthausen, aragonés que se subía al ring los domingos.
  • José Alcubierre — Arriesgó su vida sacando fotos del holocausto.
  • Léon Arditti — Sefardita enviado a Auschwitz, nos acerca al horror de ese campo.
  • Elisabet Ricol (Lise London) — De brigadista en la guerra de España a la Resistencia francesa, y de ahí a Ravensbrück.
  • Jesús Tello — Testigo de la barbarie en el barracón 32 de los «inválidos» y de las duchas frías como método de exterminio.
  • Alejandro Verzino — Testimonio de la trituradora de piedra y la cantera de Klastenhof.
  • Emilio Caballero — Albañil de Albacete en aquel infierno.
  • Luis Estañ — De Callosa de Segura (Alicante), protagonista de un episodio increíble con uno de los kapos más temibles.
  • Luis González — En su voz conocemos lo que acontecía en la cantera Poschacher.
  • Ramiro Santisteban — Vivió con su hermano y padre el asedio de la muerte día tras día.
  • Lázaro Nates — De Laredo (Cantabria), trabajó en la granja de animales de las SS.
  • Esteban Pérez — Militar que elaboró combustibles para los misiles V1 y V2.
  • Edmon Gimeno — Deportado que compartió tren, camino de Buchenwald, con Jorge Semprún.
  • José Marfil — Hijo del primer republicano español que murió en Mauthausen.
  • Alfredo Rotella — El hombre de los dos trajes de rayas de Buchenwald.

El libro se cierra con las palabras de Neus Català: «Boicotear, boicotear, boicotear…»

«He intentado conferir sentimiento y humanidad al libro, algo que no ha sido difícil porque al hablar con estas personas afloraban todo tipo de reacciones. Se trataba de hacer algo diferente a todo lo escrito. Entre tanto dolor hay algunos balones de oxígeno, como las representaciones teatrales y las corridas de toros, o cuando Neus Català elabora una especie de ligueros con el caucho de la fábrica de armamento nazi o cuando calza grandes zapatos imitando a Charlot.»

— Montserrat Llor Serra

Los campos mencionados en el libro: Mauthausen, Gusen, Ebensee, Dora-Mittelbau, Buchenwald, Auschwitz-Monowitz, Bergen-Belsen, Ravensbrück y el castillo de Hartheim (programa Eutanasia T4).

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