NEUS CATALÀ PALLEJÀ (Els Guiamets -Tarragona- 1915)

BOICOTEAR, BOICOTEAR, BOICOTEAR…

neus català“Con 22º bajo cero, a las tres de la madrugada del 3 de febrero de 1944, mil mujeres procedentes de todas las cárceles y campos de Francia llegamos a Ravensbrück. Era el convoy de las 27.000, así llamadas y así conocidas entre las deportadas. Entre esas mil mujeres recuerdo que habían checas, polacas que vivían o se habían refugiado en Francia y un grupo de españolas. Con 10 SS y sus 10 ametralladoras, 10 “aufseherinnen” y 10 “schlage” (látigo para caballos), con 10 perros lobos dispuestos a devorarnos, empujadas bestialmente, hicimos nuestra entrada triunfal en el mundo de los muertos. En unos minutos la boca del infierno de Ravensbrück cerraría sus puertas y se apoderaría con su engranaje fatal de mujeres heroicas que pronto serian sombras!
(“De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas”, Neus Català)

Fue una de las primeras entrevistas de este libro, a inicios del año 2010, cuando todavía residía en su casa de Rubí, Barcelona. Charlamos durante unas tres horas, tiempo suficiente para conocerla y cogerle cariño.P1510753

Ravensbrück, cerca del pueblo de Fürstenberg, al que definen como un lugar pantanoso, fue el mayor campo de concentración de mujeres durante la II Guerra Mundial, a unos noventa kilómetros al norte de Berlín, Alemania. Su construcción comenzó en noviembre de 1938, por orden de Heinrich Himmler, pero entró en funcionamiento el mes de mayo de 1939. Hasta la fecha de la liberación fueron presas cerca de 132.000 mujeres procedentes de múltiples países, parece que incluso más de cuarenta nacionalidades, y unos 20.000 hombres que fueron ubicados, a partir de abril de 1941, en un pequeño campo adyacente construido para ellos.

También hubo españolas, unas 300 aproximadamente aunque no hay precisión de algunos datos e incluso muchas ni tan solo fueron registradas. La mayoría fueron detenidas por motivos políticos: luchaban contra el fascismo. Terminaba la guerra civil en España en febrero de 1939 y en pocos meses comenzaba la II guerra mundial, el imperio nazi parecía imparable. Muchas mujeres colaboraron con la resistencia francesa, sirvieron de enlaces, pero un día fueron detenidas por la Gestapo y, finalmente, conducidas a los campos de concentración que los SS habían mandado construir.

Llegaron a Ravensbrück. La maquinaria de deshumanización estaba en marcha bajo la supervisión de las temidas aufseherinnen, las crueles vigilantes SS que impartían disciplina con sadismo.

-Aquello era un lugar tétrico, horrible, espantoso, no era un mundo…y ellas, las guardianas, eran unas malas putas, cínicas, hicieron mucho daño –dice Neus con el ímpetu que le caracteriza.

Dentro de los muros se creó una zona o recinto industrial con talleres dedicados a trabajos de confección y tejido. Allí trabajaban algunas deportadas; otras, eran obligadas a realizar trabajos forzados en naves industriales destinadas a la industria de armamento nazi. Neus desempeñó todo tipo de trabajos el poco tiempo que estuvo Ravensbrück, quizás unos dos meses, antes de ser trasladada al komando Holleischen, destinada a la fábrica de armas.Exif_JPEG_PICTURE

-Sabotear, sabotear, sabotear todo lo que se podía para arruinar aquellas armas que se habían construido para matar a nuestros maridos, a nuestros amigos, a nuestros compatriotas…-dice, casi grita, con una rebeldía en plena ebullición.

Ravensbrück estaba repleto de terrores que acabaron con la vida de miles de mujeres. Uno de ellos fue el denominado corredor de las fusiladas donde tantas murieron; otro, la apisonadora de 900 kg que llegó aplastar a las deportadas más debilitadas que debían manejarla; la enfermería –revier- de donde pocas salían con vida, o el quirófano donde el temido doctor Karl Gebhardt y su equipo efectuaban horribles experimentos médicos con mujeres y niñas, las llamadas Kaninchen o conejitas de indias, las mismas que otra superviviente de este libro, Conchita Grangé Ramos, vio a través de una ventana de Ravensbrück, a hurtadillas. Para finalizar esta colección de horrores, cabe citar el crematorio, inaugurado en abril de 1943 fuera del muro del campo y la cámara de gas a finales de 1944 cerca del crematorio. Allí fueron gaseadas unas 6.000 presas, pero al mes morían muchas mujeres debido a las pésimas condiciones higiénicas, a causa de la tuberculosis, la disentería, el tifus, los experimentos médicos o de agotamiento.

Neus Català en su casa de Rubí-Ravensbrück aún me impresiona… –decía Neus recordando sobrecogida uno de sus últimos viajes conmemorativos al campo organizados por la Amical de Ravensbrück de Barcelona-…en cuanto piso Alemania me cambia la cara y no me doy cuenta. Me viene la entrada, es algo que nunca he conseguido explicarlo y mira que me han pegado palos y todo. Pero lo que me impresionó fue aquella llegada a las tres de la madrugada por un camino de piedras, con un frio que pelaba en el mes de febrero. En el báltico era el infierno pero helado y día a día, oscuro, tétrico…siempre me viene aquello….

NEUS CATALÀ es uno de los 20 testimonios de VIVOS EN EL AVERNO NAZI

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