RAMIRO SANTISTEBAN (Laredo –Cantabria- 1921)

JUNTO A SU PADRE Y SU HERMANO, CON LA MUERTE EN LOS TALONES

A las diez de la mañana, en PP1490206arís, abrieron la puerta de su casa Ramiro Santisteban y su esposa Niní, simpáticos, guapos y alegres. Ambos, impregnados de optimismo y buen talante, contaron su historia retrocediendo casi setenta años atrás.

Ramiro Santisteban (Laredo, 1921) tenía solamente quince años cuando en agosto de 1937 el avance imparable de las fuerzas nacionales que entraron en Santander era una realidad. Su padre, Nicasio, de tendencias republicanas, comprendió enseguida que debían irse del pueblo. Huida, miedo, siempre con el peligro detrás de los talones. En el momento más dramático lograron subir a un barco pesquero y, toda la familia, poner rumbo a Francia, desembarcando en el puerto de la Rochelle.
Ramiro Santisteban
Allí comenzaría un largo peregrinaje narrado en “Vivos en el averno nazi”.

 Exilio, campos de internamiento en Francia y, finalmente, campos nazis, concretamente Mauthausen. El padre y los dos hijos estuvieron siempre, o casi siempre, juntos en este largo camino, pero tras la liberación, en mayo de 1945, el padre fallecería en un hospital francés y el hermano sería asesinado cuando intentaba cruzar la frontera a España, oculto por las montañas, para ir a visitar clandestinamente a su madre enferma. Era solamente 17 meses mayor que Ramiro, muy parecido físicamente, les tomaban por mellizos con frecuencia.

-Tanto sufrir para este final…-comenta con tristeza cuando lo recuerda…

Exif_JPEG_PICTURESantisteban fue uno de los jóvenes Poschacher de Mauthausen que trabajaron en la cantera del pueblo. Cada día iban y regresaban al atardecer pero, finalmente, fueron liberados para dormir fuera de los muros del campo. Ramiro lo recordó durante la entrevista (aquí sólo un fragmento breve), al igual que habló de otro personaje de “Vivos en el averno nazi”, Segundo Espallargas, alias Paulino, el boxeador imbatido.
P1490244

Niní, su esposa, trabajó en el Ministerio de Justicia y por sus manos pasaron expedientes para la búsqueda de criminales de guerra. Su historia es igualmente apasionante.

http://splashurl.com/pcvuyfq

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*