CONCHITA GRANGÉ RAMOS (Torre de Capdella–Lleida, 1925)

CAMINO DE RAVENSBRÜCK A BORDO DEL TREN FANTASMA

P1510088“Llegamos a Ravensbrück el 9 de septiembre de 1944. Fuimos a parar al bloque 22, el más sucio. Allí estaban las gitanas. Nada más entrar, un olor nauseabundo se nos agarraba a la garganta. Era terrible: los piojos, los chinches, de todo había allí (…) En Ravensbrück he visto a las “oficerinas” pegar con los látigos que llevaban; pegaban a las que pisaban los bordes de las barracas; pegaban a los niños que chillaban hasta que perdían el sentido, y después, en las salas de exterminio a los que jamás volvíamos a ver. Los golpes, el ladrido de los perros de los SS, los silbidos, las “listas” a las tres de la mañana durante tres horas (…) En Ravensbrück todo era siniestro. El camino de piedras, el campo negro, el águila enorme…”                          (Testimonio de Conchita incluído en el libro “De la resistencia y la deportación”, de Neus Català)

Así fue la entrada de miles de mujeres en uno de los peores campos nazis durante la II Guerra Mundial: Ravensbrück, cerca del pueblo de Fürstenberg, un tétrico lugar pantanoso a unos noventa km al Norte de Berlín, Alemania.

Entre 1939 y 1945, la fecha de la liberación, fueron presas en este campo unas 132.000 mujeres de más de 40 países diferentes, incluidas unas 300 españolas. Algunas, pocas, llegaron con sus hijos, la mayoría exterminados, al igual que los cerca de 20.000 hombres que, a partir de abril de 1941, fueron destinados a un anexo construido para ellos.

Había leído el libro de Neus Català “De la resistencia y la deportación. 50 Testimonios de mujeres españolas” y me cautivó de inmediato el texto de Conchita Grangé Ramos. Poco después leería también “L’Odyssée du train fantôme”, de Jürg Altwegg, donde narra en distintos momentos la experiencia de Conchita a bordo del fatídico Tren Fantasma, Le Train Fantôme, desde Toulouse, donde fue apresada por la Gestapo, hasta Dachau y, finalmente, hasta el campo nazi de Ravensbrück.

P1510015-Entras en un mundo que ya no es mundo – me dijeron las pocas supervivientes que entrevisté en España y en Francia. Era su forma de definir su dantesca y cruel entrada en este averno oscuro, con barracones grises y aspecto siniestro.

Para conocer la experiencia de las mujeres en los campos nazis visité la Amical de Ravensbrück de Barcelona y hablé con Neus Català, a la que entrevistaría en su casa de Rubí (Barcelona). Semanas después viajaría a París, a casa de la francesa Elisabet Ricol, de padres españoles de Toledo y Brigadista Internacional en Albacete, más conocida como Lise London por ser la esposa del político Artur London. También en París visitaría en su casa a la deportada francesa Annette Challut, la que fue presidenta de la Amical Ravensbrück de París. Poco después llegué hasta nuestra protagonista.

Conchita Ramos nació en Cataluña, en Torre de Capdella –Lleida-, pero de niña fue trasladada a Toulouse con sus tíos y a los 17 años ya colaboró con la Resistencia francesa en su lucha contra el fascismo. Conchita a la liberation-20 années CEDIDA

Alguien la denunció, fue detenida, apaleada por la Gestapo y, finalmente, trasladada al campo nazi de Ravensbrück. Allí fue testigo de la trágica matanza de tres niños, vio morir a otras tantas mujeres y observó el resultado de los experimentos médicos en mujeres operadas. Me repitió en más de una ocasión: “aquello era terrible, se les veía el hueso, les sacaron la piel, los músculos….hicieron barbaridades con aquellas mujeres…”

Con una de ellas, una rusa, guardó una bonita amistad muchos años después de la liberación, al igual que con Geneviève de Gaulle, la sobrina del general de Gaulle y la etnóloga y escritora Germaine Tillion. Siempre recuerda una frase suya al hablar del sabotaje en las fábricas de armas nazis donde trabajaban las deportadas y cómo debían comportarse para pasar desapercibidas: “Hay que ser inteligentemente imbéciles y torpes”. Siempre me pareció una excelente frase.

Conxita abans de la guerraConchita siempre ha permanecido en silencio, sin entrevistas, lejos de la opinión pública, pero se ha implicado activamente en dar a conocer el horror nazi a los jóvenes franceses de las escuelas de Toulouse. Imparte charlas, les cuenta su experiencia en un cruel pasado para que, como ella dice, recuerden y no olviden.

Hoy ya no acude a su cita semanal en el Museo de la Resistencia de Toulouse, un problema de salud la mantiene al margen de todas aquellas tardes con jóvenes horrorizados ante lo que les contaba. Observé sus rostros en una de sus conferencias y realmente era impactante, sobrevolaba un profundo respeto e inquietud por saber aún más de lo ocurrido. “Esto que cuenta no lo leemos en los libros de texto”, decían.

¿Y del negacionismo? Conchita se enfurece con este tema. Su respuesta es tajante: “A los que dicen esto yo les llamo nazis” Deja muy claro que no entiende que nadie pueda pensar así y, por ello, ha ofrecido siempre su testimonio a los jóvenes estudiantes porque son el futuro, tienen el porvenir por delante y desea que nunca lleven a cabo barbaridades similares. A ellos no les odia, son la tercera o cuarta generación, pero a algunos de los abuelos que colaboraron con aquellas matanzas sí les odia, eran unos bárbaros: “Yo he visto matar niños por aquellos abuelos y eso no lo puedo olvidar”.Exif_JPEG_PICTURE

La entrevista se produjo en el Museo de la Resistencia de Toulouse, delante de un cuadro que siempre le impresionó y del que adjunto la imagen. He hablado con ella por teléfono y se alegra de la publicación de este libro: “es importante que la gente sepa qué ocurrió en el pasado, en aquellos tiempos de guerra, antes de que se olviden de nosotros”

VIVOS EN EL AVERNO NAZI (Ed. Crítica)

Fragmentos baja resolución de Conchita (en catalán). En el primero recuerda su llegada al campo de Ravensbrück y cómo le dijeron de ir a ver les “Petites lapins” (pequeñas conejas). La llevaron a una barraca donde vio algunas mujeres operadas de las piernas…”se les veía el hueso, les sacaron la piel, los músculos”…. Con una de ellas, una rusa, guardó una bonita amistad muchos años después tras la liberación.

En el segundo fragmento explica cómo le rozaron las balas en la cabeza cuando varias mujeres hambrientas se lanzaron sobre unas verduras podridas lanzadas por un camión. Los SS les dispararon sin cesar y muchas murieron allí mismo.

En el tercer fragmento narra una imagen que tiene grabada en su mente: cómo una guardiana lanzó un perro sobre un niño de cuatro años.

En los otros fragmentos comenta que no entiende que pueda existir el negacionismo. Ella ofrece su testimonio a los jóvenes estudiantes porque son el futuro, tienen el porvenir por delante y desea que nunca lleven a cabo barbaridades similares. A ellos no les odia, dice Conchita que son la tercera o cuarta generación, pero a los abuelos que colaboraron con aquellas matanzas sí les odia, eran unos bárbaros: “Yo he visto matar niños por sus abuelos y eso no lo puedo olvidar”.

http://youtu.be/-zU7S_U5z_w

ELISABET RICOL -LISE LONDON- (Montceau-les-Mines -Francia-1916 / París, 2012)

VIDA DE PELÍCULA NARRADA EN SU CASA DE PARÍS

“Abren las puertas. Oficiales de las SS sujetan de las correas a los perros lobos que nos huelen y ladran P1410998mostrando sus colmillos amenazadores. Nuestro pánico les divierte enormemente. ¿Quién es ese monigote calvo y ridículo que se mueve lanzando órdenes y empujándonos? Lo sabremos más adelante: es un preso común que las SS utilizan como traductor y ejecutor de sus vilezas. ¿Y esa histérica, con gafas y enormes pendientes, que nos golpea los brazos y grita como si quisiera calmar sus propios nervios? Se trata de nuestra guardiana jefa, una mujer completamente desequilibrada. Así empieza nuestro descenso a los infiernos”…. 

“Las Aufseherinnen ya están aquí. Normalmente acuden en parejas. Jóvenes, coquetas, bien peinadas, la mirada arrogante y desdeñosa que nos dirigen revela su convencimiento de pertenecer a la raza de los señores… Una de ellas lleva un perro lobo amaestrado dispuesto a atacar. Con aire de expertas observan las filas y verifican si están al completo, cuentan y multiplican por cinco: la cifra es exacta. Este ritual se repetirá todas las mañana y todas las noches prolongándose así aún más las doce horas de trabajo forzado de las desgraciadas mujeres presas, extenuadas y literalmente muertas de hambre” ….  (Textos extraídos de ‘Memorias de la Resistencia’, de Elisabet Ricol)

P1420125Elisabet Ricol es una de las tres mujeres de “Vivos en el averno nazi”. La conocí en el año 2010. Había entrevistado meses atrás a las deportadas Neus Català en su casa de Rubí (Barcelona) cuando todavía vivía allí y a Conchita Grangé Ramos en Toulouse, ambas luchadoras de la Resistencia. No había más españolas vivas para contar cómo sobrevivieron al infierno nazi. Carmen Cuevas, residente en París, se encontraba en un pésimo estado de salud, no recibía visitas y, pocos meses después, supe de su fallecimiento. Quedaba solamente por conocer a Elisabet Ricol, de raíces aragonesas, más conocida como Lise London por su marido Artur London (1915-1986), escritor y político checoslovaco que estuvo preso en Mauthausen.

Lise, que falleció en marzo de 2012 en un hospital de París, era francesa de padres Lise y Artur Londonespañoles, de Teruel. Dos años antes tuve la suerte de visitarla y conversar con esta veterana en su domicilio. Había leído sus “Memorias de la Resistencia” y quería conocer a aquella mujer que había luchado contra el fascismo, que había participado en la Guerra Civil española como Brigadista Internacional y que había actuado enérgicamente desde la Resistencia. Su constante batalla le acarreó graves consecuencias: el arresto, la tortura, la cárcel y una condena a muerte finalmente conmutada. Finalmente sería deportada a los campos nazis y, tras la liberación, apartada durante años de su segundo esposo por el régimen estalinista checo, Artur London, también Brigadista.

Ambos, intelectuales, comunistas y luchadores incansables jamás se rindieron. Artur falleció en el año 1986. Su historia de amor, guerra, separaciones y reencuentros está repleta de emoción, solidaridad y sacrificio en pro de la libertad y unos ideales.

P1420180Fueron más de dos horas de entrevista, algo inesperado pues me alertaron previamente de su salud debilitada.

Quedaron muchas cosas en el tintero, pero sólo por el hecho de conocerla a ella, su entorno, su espacio, algo más íntimo y cercano, había valido la pena sobremanera.

VIVOS EN EL AVERNO NAZI (Ed. Crítica)

(cortes de dos minutos, baja resolución)

LUIS ESTAÑ ALFONSEA (Callosa de Segura –Alicante- 1917 – 2010)

“EL ASTURIAS, EL KAPO MÁS TEMIDO, ME PROTEGIÓ”
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“El animal más feroz de la tierra es el hombre. Qué pocas personas, qué pocos animales hay que maten para divertirse…. Allí, en Mauthausen, en Gusen, eso era cada día, con los SS, con los kapos. En el campo debías ir siempre escondiéndote, pasar inadvertido, controlando lo que tenías que hacer, estar siempre atento, muy atento….y ser rápido, muy rápido. Luego, tras la liberación, fuera del campo, también me costó mucho superarlo, no sabía qué debía hacer. Esas cosas no se borran en mucho tiempo”.
Esto es lo que decía Luis Estañ (Callosa de Segura, Alicante) una y otra vez cuando fui a entrevistarle en su casa (2010). Lo contaba tal como era él, sincero, inocente, experimentado… y con horror, el horror del que ha visto de cerca la muerte de sus compañeros y la suya propia en un mundo retorcido y grotesco, repleto de traiciones. Eso era Gusen (campo de concentración anexo a Mauthausen, Austria) y él todavía tenía pesadillas por las noches.
Exif_JPEG_PICTUREMostró imágenes del pasado, de entre las cuales destacaba una fotografía enmarcada con tres hombres abrazados. Eran los tres supervivientes valencianos del campo de Mauthausen: el propio Luis Estañ, Paco Aura y Paco Batiste. Se habían reencontrado años después de la liberación y quedaban inmortalizados en aquella imagen de tantos años atrás.Una cruel infancia, Guerra Civil, exilio, campo de internamiento francés Argelès-sur-Mer, II Guerra Mundial, lucha y captura en Dunkerque de su compañía por la Wehrmacht, prisionero de guerra en el Stalag XII D en Trier, Renania-Palatinado (Alemania) y, en enero de 1941 Mauthausen-Gusen. Un largo recorrido.
-Los primeros días estas allí y no sabes que hacer…no sabes por dónde tirar…. La Exif_JPEG_PICTUREverdad, en estos sitios entras y casi automáticamente te quedas en blanco. Para cuando puedes reaccionar un poco solo tienes una obsesión: la supervivencia. Estas cosas hay que vivirlas… Fíjate, estas en Mauthausen, llega una expedición de por ejemplo…. 200 hombres… y al cabo de pocos días solamente quedaban catorce. Todo iba así, rápido, muriendo rápido. A veces lo mejor era dedicarte a escurrir el bulto. Eso sí, nunca me metí con nadie ni hablé de nadie, ni de sus ideas políticas quien las tuviera…-dice Luís con el convencimiento de la honestidad, para seguir afirmando:
Exif_JPEG_PICTURELuis Estañ es uno de los pocos hombres, tal vez el único, que puede decir que ha trabajado para dos de los españoles más temidos de Mauthausen y de Gusen, dos hombres con autoridad ante los SS. Y, por un motivo u otro, sobrevivió, en gran parte, gracias a ellos.Uno era “el Asturias”, en Gusen, convertido en Kapo, más aún, en Oberkapo (jefe de kapos) y conocido como Napoleón o el Matajudíos, lo cual ya denota su carácter y proceder.Estañ es uno de los 20 protagonistas de “Vivos en el averno nazi” (Ed. Crítica). Su Exif_JPEG_PICTUREtestimonio ha quedado en buenas manos, la de su familia y, especialmente la de su nieto Gabriel (foto), que es el depositario de sus recuerdos, el heredero de su memoria.
VIVOS EN EL AVERNO NAZI (Ed. Crítica)

 

NEUS CATALÀ PALLEJÀ (Els Guiamets -Tarragona- 1915)

BOICOTEAR, BOICOTEAR, BOICOTEAR…

neus català“Con 22º bajo cero, a las tres de la madrugada del 3 de febrero de 1944, mil mujeres procedentes de todas las cárceles y campos de Francia llegamos a Ravensbrück. Era el convoy de las 27.000, así llamadas y así conocidas entre las deportadas. Entre esas mil mujeres recuerdo que habían checas, polacas que vivían o se habían refugiado en Francia y un grupo de españolas. Con 10 SS y sus 10 ametralladoras, 10 “aufseherinnen” y 10 “schlage” (látigo para caballos), con 10 perros lobos dispuestos a devorarnos, empujadas bestialmente, hicimos nuestra entrada triunfal en el mundo de los muertos. En unos minutos la boca del infierno de Ravensbrück cerraría sus puertas y se apoderaría con su engranaje fatal de mujeres heroicas que pronto serian sombras!
(“De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas”, Neus Català)

Fue una de las primeras entrevistas de este libro, a inicios del año 2010, cuando todavía residía en su casa de Rubí, Barcelona. Charlamos durante unas tres horas, tiempo suficiente para conocerla y cogerle cariño.P1510753

Ravensbrück, cerca del pueblo de Fürstenberg, al que definen como un lugar pantanoso, fue el mayor campo de concentración de mujeres durante la II Guerra Mundial, a unos noventa kilómetros al norte de Berlín, Alemania. Su construcción comenzó en noviembre de 1938, por orden de Heinrich Himmler, pero entró en funcionamiento el mes de mayo de 1939. Hasta la fecha de la liberación fueron presas cerca de 132.000 mujeres procedentes de múltiples países, parece que incluso más de cuarenta nacionalidades, y unos 20.000 hombres que fueron ubicados, a partir de abril de 1941, en un pequeño campo adyacente construido para ellos.

También hubo españolas, unas 300 aproximadamente aunque no hay precisión de algunos datos e incluso muchas ni tan solo fueron registradas. La mayoría fueron detenidas por motivos políticos: luchaban contra el fascismo. Terminaba la guerra civil en España en febrero de 1939 y en pocos meses comenzaba la II guerra mundial, el imperio nazi parecía imparable. Muchas mujeres colaboraron con la resistencia francesa, sirvieron de enlaces, pero un día fueron detenidas por la Gestapo y, finalmente, conducidas a los campos de concentración que los SS habían mandado construir.

Llegaron a Ravensbrück. La maquinaria de deshumanización estaba en marcha bajo la supervisión de las temidas aufseherinnen, las crueles vigilantes SS que impartían disciplina con sadismo.

-Aquello era un lugar tétrico, horrible, espantoso, no era un mundo…y ellas, las guardianas, eran unas malas putas, cínicas, hicieron mucho daño –dice Neus con el ímpetu que le caracteriza.

Dentro de los muros se creó una zona o recinto industrial con talleres dedicados a trabajos de confección y tejido. Allí trabajaban algunas deportadas; otras, eran obligadas a realizar trabajos forzados en naves industriales destinadas a la industria de armamento nazi. Neus desempeñó todo tipo de trabajos el poco tiempo que estuvo Ravensbrück, quizás unos dos meses, antes de ser trasladada al komando Holleischen, destinada a la fábrica de armas.Exif_JPEG_PICTURE

-Sabotear, sabotear, sabotear todo lo que se podía para arruinar aquellas armas que se habían construido para matar a nuestros maridos, a nuestros amigos, a nuestros compatriotas…-dice, casi grita, con una rebeldía en plena ebullición.

Ravensbrück estaba repleto de terrores que acabaron con la vida de miles de mujeres. Uno de ellos fue el denominado corredor de las fusiladas donde tantas murieron; otro, la apisonadora de 900 kg que llegó aplastar a las deportadas más debilitadas que debían manejarla; la enfermería –revier- de donde pocas salían con vida, o el quirófano donde el temido doctor Karl Gebhardt y su equipo efectuaban horribles experimentos médicos con mujeres y niñas, las llamadas Kaninchen o conejitas de indias, las mismas que otra superviviente de este libro, Conchita Grangé Ramos, vio a través de una ventana de Ravensbrück, a hurtadillas. Para finalizar esta colección de horrores, cabe citar el crematorio, inaugurado en abril de 1943 fuera del muro del campo y la cámara de gas a finales de 1944 cerca del crematorio. Allí fueron gaseadas unas 6.000 presas, pero al mes morían muchas mujeres debido a las pésimas condiciones higiénicas, a causa de la tuberculosis, la disentería, el tifus, los experimentos médicos o de agotamiento.

Neus Català en su casa de Rubí-Ravensbrück aún me impresiona… –decía Neus recordando sobrecogida uno de sus últimos viajes conmemorativos al campo organizados por la Amical de Ravensbrück de Barcelona-…en cuanto piso Alemania me cambia la cara y no me doy cuenta. Me viene la entrada, es algo que nunca he conseguido explicarlo y mira que me han pegado palos y todo. Pero lo que me impresionó fue aquella llegada a las tres de la madrugada por un camino de piedras, con un frio que pelaba en el mes de febrero. En el báltico era el infierno pero helado y día a día, oscuro, tétrico…siempre me viene aquello….

NEUS CATALÀ es uno de los 20 testimonios de VIVOS EN EL AVERNO NAZI

JOSÉ MARFIL PERALTA (Rincón de la Vitoria -1921)

EL HIJO DEL PRIMER ESPAÑOL MUERTO EN MAUTHAUSEN

Exif_JPEG_PICTURE-Nuestro deber es la memoria. Yo cuento en mi libro lo que he vivido, sin comentarios de ningún tipo, sólo lo que he visto y he vivido. Cumplo con mi deber.

Se refería al libro “J’ai survécu a l’enfer nazi” (“Sobreviví al infierno nazi”) que escribió años antes para relatar su experiencia sobre el exilio y la deportación. Así de rotundo se manifestó José Marfil, conocido por ser el hijo del primer español muerto en Mauthausen, por el que se guardó un minuto de silencio dentro de los muros del campo. Lo decía durante el trayecto comprendido entre la estación de tren de Perpignà, adonde nos había ido a buscar, hasta su casa de Maureillas-las-illas, Pirineos Orientales, región de Languedoc-Rosellón. Llegó conduciendo su propio coche, con excelentes reflejos, seguridad y precisión, a sus casi 90 años, que es cuando acudimos a visitarle para hablar de su deportación en Gusen.

Marfil es un hombre independiente, de firmes convicciones, le gusta hablar de su pasado pero, también, de la situación actual en el mundo. Es muy reflexivo y entusiasta a la vez.

Nació en Rincón de la Vitoria en el año 1921, es hijo de Rosario Peralta Moreno y José Marfil Escalona, el primer español muerto en Mauthausen. El matrimonio tuvo ocho hijos. Hacia el año 1924, cuando el pequeño José contaba con tan sólo tres años de edad se trasladaron a vivir en Barcelona donde residieron durante un tiempo debido al trabajo de su padre, era Inspector de Aduanas. Durante la Guerra Civil, el padre combatió en el bando de la República, llegó al grado de teniente, pero su participación obligó a la familiar a exiliarse en Francia en 1939, cuando José hijo apenas tenía 18 años de edad. A pesar de su juventud, antes ya había sido movilizado para formar parte de la conocida Quinta del Biberón, nombre que recibieron por su edad los jóvenes republicanos que fueron llamados a filas entre 1938 y 1939, la mayoría de unos 17 años, ante la ocupación franquista de Cataluña. Entonces José se encontraba por Figueres (Girona).Exif_JPEG_PICTURE

La madre, junto con sus hijos, tuvo que refugiarse en Normandía. Mientras, José Marfil Peralta, el hijo, el protagonista de este capítulo, había perdido la pista de su padre. Durante el exilio, entre el caos y la confusión reinante, iría a parar al campo de internamiento francés de Argelès-sur-Mer.

Es en este punto que comienza su libro, exclamando:

-¡Y ahora soy apátrida!

Aquí comenzaba su andadura como hicieron otros tantos miles de españoles, siendo casi ocho mil hombres los que entraron por la infranqueable puerta de Mauthausen y menos de tres mil los que salieron con vida. Su destino fue aún pero: Gusen, el denominado cementerio de los españoles.

P1440465La última vez que hablé con Marfil fue por teléfono en febrero de 2014 para comentarle la publicación de “Vivos en el averno nazi” (Crítica) del que también forma parte en un capítulo. Me contó entonces que había impartido una charla sobre su experiencia a jóvenes franceses:

-Hablé a los jóvenes de la universidad sobre el campo de concentración. Les dije que no hagan caso de una política que dice ofrecerte todo, que no caigan en esa trampa. Es importante que conozcan este desastre que hubo en los tiempos modernos. Deben saberlo para que sean conscientes y no hagan nunca lo que hicieron otros que podían haber sido sus abuelos. Y mi deber, mientras pueda, es contar a la humanidad todo lo que vi y lo que viví. Nada más.

HARTHEIM, EL CASTILLO DE LA EUTANASIA NAZI (La Aventura de la Historia, El Mundo)

Leer pdf en: Hartheim Aventura de la Historia  Montserrat Llor

HARTHEIM1 articulo¡Cuánta maldad albergó en su interior! El castillo de Hartheim, construido a finales del siglo XVII en Alkoven, a 14 km de Linz, Austria, anexo al campo de Mauthausen fue escenario de terror durante la época nazi. Rodeado de verdes campos por los que paseamos, su aspecto blanco, elegante e imponente contrasta con los actos terribles, experimentos médicos y asesinatos en masa que tuvieron lugar en su interior durante la segunda guerra mundial. Allí, los médicos de los SS, por orden expresa de Hitler, debían eliminar sistemáticamente a los deficientes físicos y mentales internados en las instituciones especiales de Alemania. Eso fue sólo el comienzo.

Esta acción tenía un nombre: Eutanasia y un ejecutor: el doctor Karl Brandt, médico personal de Hitler que, en su escalada de poder, sería comisario del Reich para la salud y llegaría a disponer, para la aplicación del denominado programa eutanasia T4, de 350 médicos y seis instalaciones de gaseo repartidas por Alemania: Bernburg, Brandenburg, Grafeneck, Hadamar, Sonnenstein y Hartheim.

Rudolf Lonauer, el director de Hartheim entre los años 1940 y 1945 llevó a cabo la tarea encomendada de forma sistemática, sin piedad. Al finalizar la guerra acabó suicidándose junto con su familia, la misma que aparece en la foto.

En Hartheim, “la casa del reposo” como era apodada cínicamente, fueron eliminadas más de 30 mil personas aunque las cifras varían según la fuente. También terminaron aquí sus vidas unos 500 españoles republicanos. Unos autobuses grises conducían directamente a las víctimas hasta el interior, lugar siempre oculto a los ojos de los veciHARTHEIM2 articulonos.

Me impactó la visita al interior del lugar, tan bonito como tétrico, ver fotografías de su exposición donde los doctores y enfermeras parecían humanos y felices, iban de excursión siempre sonrientes mientras, en su día a día, eliminaban o experimentaban implacablemente con seres humanos. Lo mismo decían dos deportados españoles con los que visité el lugar: José Alcubierre y Esteban Pérez, ambos retratados en “VIVOS EN EL AVERNO NAZI”. Hoy, Esteban tiene 103 años, es el superviviente más longevo. Pero allí dentro recuerdo que no pudieron soportar tanta presión y rompieron a llorar. Mientras, en una de las salas, una guía austríaca del centro proyectaba imágenes de un pasado vergonzoso para la población y se lamentaba de lo ocurrido.

¿Por qué eliminaron a deficientes, enfermos y ancianos? Lo hicieron bajo el manto de la compasión hacia esos seres a los que denominaban improductivos, con la excusa de evitar una carga para los familiares y al propio Estado. Consideraban que eran, según el ideario nazi, “vidas indignas de ser vividas” y un impedimento para la mejora genética de la sociedad.

También se utilizó este programa, con la denominación Aktion 14f13 o “trato especial”, para eliminar de enfermos y débiles de los campos de concentración de Gusen, Dachau y Mauthausen.

Contundente fue para mí la lectura de “Exterminio de enfermos mentales en la Alemania nazi”, de Alice Platten Hallermund, publicado en Alemania en 1948. Esta doctora fue miembro de la comisión médica que actuó en el juicio del tribunal de Nuremberg contra médicos acusados de crímenes contra la humanidad.

Artículo: http://montserrat.llor.net/wp-content/uploads/2015/02/Hartheim-Aventura-de-la-Historia.pdf

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Cadena SER, con Carles Francino en ‘La Ventana’

 

Los 20 testimonios de “Vivos en el averno nazi” coincidieron en un lema: “Todo por la deportación”, con una energia vital interminable para recordar aquel pasado.
Permanecieron “Vivos” en el averno de los campos; siguieron “Vivos” durante años encerrados en su Silencio y su No Retorno a España y, finalmente, estuvieron “Vivos” después para contarlo todo.

En La Ventana, cadena SER, Carles Francino realizó una fantástica pieza radiofónica. Gracias.


(La ventana)  LA VENTANA con Carles Francino CADENA SER

Montserrat Llor en La Ventana, cadena SER, con Carles Francino

Montserrat Llor en La Ventana, cadena SER, con Carles Francino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIDEO PROMOCIONAL del libro ‘VIVOS EN EL AVERNO NAZI’

En el 1945 se produjo la liberación de los campos de concentración nazis, pero muchos españoles jamás pudieron regresar a su patria. Habían sufrido previamente los horrores de la Guerra Civil, el calvario del exilio y el terror de los campos de internamiento franceses. ¿Cuál sería su destino?…

En este video promocional de VIVOS EN EL AVERNO NAZI hablan Edmon Gimeno y Neus Català, dos supervivientes de los campos de concentración nazis.

 

 

 

 

 

EN PRIMERA PERSONA. BIOGRAFÍAS DEPORTADOS Y ENSAYOS DE REFERENCIA

LOS DEPORTADOS

Amat-Piniella, Joaquim, K.L. Reich. Els catalans als camps d’extermini de Hitler, Club Editor, Barcelona, 1.ª ed., 1963 y Edicions 62, Barcelona, 1984.

Arditti, Léon, Vouloir vivre. Deux frères à Auschwitz, L’Harmattan, colección Mémoires du XXème siècle, París, 1995.

Bargueño, Ramón, Mauthausen ¡Nunca más !: memorias del deportado 3.183, edición del autor, 1991.

Batiste, Francisco, El Sol se extinguió en Mauthausen, Antinea, Vinarós, 1999.

Borrás, José, Histoire de Mauthausen : Les cinq années de déportation des républicains espagnols, edición del autor, París, 1989.

Castejón, Pascual, y Mindán Navarro, Joaquín, Memoria en carne viva, Biblioteca Aragonesa, Zaragoza, 2005.

Castellví, Otília, De las checas de Barcelona a la Alemania nazi (Veinte años de mi vida), Acantilado, Barcelona, 2008.

Català, Neus, De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas., Adgena, Barcelona, 1984.

−, Ces femmes espagnoles, de la résistance à la déportation, Tirésias, París, 1994.

Choumoff, Pierre Serge, Les assassinats Nationaux-socialistes par gaz en territoire Autrichien 1940-1945, Bundesministerium Für Inneres, Vienes, 2000.

Constante, Mariano, Los años rojos. Españoles en los campos nazis, Martínez Roca, Barcelona, 1974 y Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 2004.

Delbo, Charlotte, Le Convoi du 24 janvier, Minuit, París, 1965.

Dreyfus, Jean-Marc, Me llamaba Pikolo. El testimonio de un compañero de Primo Levi, Plataforma, Barcelona, 2009.

Escuer Gomis, Joan, Memorias de un republicano español deportado al campo de Dachau, Amical Mauthausen, Barcelona, 2007. Edición del texto de Rosa Torán.

García Gaitero, Prisciliano, Mi vida en los campos de la muerte nazis, Edilesa, León, 2005. Edición de José Luis Gavilanes Laso.

Garriga, Marcel•li, Un vilanoví a Buchenwald, Amical de Mauthausen-Edicions i Propostes Culturals Andana, Barcelona, 2009.

Gimeno, Edmon, Dora, Buckenwald, Bergen-Belsen. Vivències d’un deportat, Amical Mauthausen, Barcelona, 2007.

Kertész, Imre, Un instante de silencio en el paredón: el holocausto como cultura, Herder, Barcelona, 2002.

Laffitte, Jean, Ceux qui vivent, Éditeurs Français réunis, París, 1947.

−, La Pendaison, Julliard, París, 1983.

Leroy, Roger; Linet, Roger, y Nevers, Max, 1943-1945. La Résistance en enfer,
Messidor, Paris, 1991.

Levi, Primo, Trilogia d’Auschwitz, Edicions 62, Barcelona, 2005.

London, Lise [Elisabet Ricol], La madeja del tiempo: memoria de la resistencia, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Madrid, 1997.

Luengo, Óscar, La colina de la muerte. Basado en la narración de Fermín Arce, prisionero de Mauthausen nº 4051. Lejona, edición de Oscar Luengo, 2003 (2ª ed)

Marfil, José, J’ai survécu à l’enfer nazi, L’Harmattan, París, 2003.

Massaguer, Lope, Mauthausen. Fin de trayecto. Un anarquista en los campos de la muerte, Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, 1997.

Núñez Targa, Mercedes, El carretó dels gossos. Una catalana a Ravensbrück, Edicions 62, Barcelona, 1980.

−, Destinada al crematorio, Renacimiento, Biblioteca de la Memoria, Sevilla, 2011. Traducción de Pablo Iglesias Núñez y Ana Bonet Solé.

Ortells, Manuel Alfonso, De Barcelona a Mauthausen. Diez años de mi vida. 1936-1945,
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Pahor, Boris, Necrópolis, Anagrama, Barcelona, 2010.

Pons Prades, Eduardo, Los que sí hicimos la guerra, Martínez Roca, Barcelona, 1973.

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VIVOS EN EL AVERNO NAZI (editorial Crítica-grupo Planeta)

PORTADA
VIVOS EN EL AVERNO NAZI. En busca de los últimos supervivientes españoles de los campos de concentración de la segunda guerra mundial.

“Un libro emocionante y un documento extraordinario sobre el Mal del mundo, pero también sobre el Bien, sobre la increíble capacidad de supervivencia de los humanos” 

Rosa Montero

«¿Otro libro sobre los campos de exterminio nazis?», se preguntarán algunos al tomar este volumen en sus manos. Si comienzan a leerlo descubrirán que no es «un libro más» y, de paso, se percatarán de lo mucho que ignoraban acerca de este mundo de lucha, sufrimiento y resistencia en que se vieron involucrados tantos españoles. Montserrat Llor ha realizado un espléndido trabajo de investigación, entrevistando a un gran número de supervivientes, con el fin de ir más allá de la literatura habitual sobre los campos y recuperar a estos hombres y mujeres, no como víctimas de un drama colectivo, sino como seres humanos que vivieron, cada uno a su modo, la experiencia del campo y su posterior reinserción en la sociedad: «saber cómo viven hoy, en su vejez, aquellos recuerdos de la guerra, exilio, deportación, el retorno (o no retorno) y el silencio».

Josep Fontana (historiador prologuista del libro)

EN RECUERDO DE EDMON GIMENO, UNO DE LOS ÚLTIMOS SUPERVIVIENTES ESPAÑOLES DE LOS CAMPOS NAZIS

En la noche de Reyes el buen amigo Juan Manuel Calvo, historiador y miembro de la junta directiva de la Amical de Mauthausen en Barcelona me comunicó una triste noticia: el fallecimiento de Edmon Gimeno en Caseres (província de Tarragona) justo al comenzar el año nuevo, la noche del 2 al 3 de enero de 2014.

Me ha entristecido profundamente esta noticia y es algo que aún me cuesta creer porque todavía tengo en la mente su imágen de hombre positivo, culto con una energía mental e intelectual importante. Eso es lo que me transmitió cuando visité a Edmon en su casa unos tres años atrás, un hombre sabio y humilde, lo que le hace doblemente sabio. Y además inteligente, doctor en Geografía e Historia que hablaba en alemán, escribía muy bien, trabajó durante años en el Diccionario Enciclopédico de Salvat y efectuó múltiples traducciones de entre las que destaca el geógrafo francés Pierre Deffontaines.

Es uno de los 20 personajes de “Vivos en el averno nazi” (ed. Crítica) que verá la luz a partir del 21 de enero de 2014. Precisamente hablé con él en el mes de octubre y, más tarde, en noviembre para comentar algunos aspectos de su experiencia por los campos nazis. Me sorprendió gratamente su conversación durante casi hora y media a sus noventa años, con una claridad mental y argumental como pocas veces he visto en otros deportados. Se mostraba inmensamente entristecido por la muerte de su hermana. “Es una gran pérdida, no me puedo acostumbrar” me dijo en varias ocasiones durante nuestra conversación telefónica con voz emocionada.

Sus recuerdos del exilio tras la guerra civil y su paso por los campos de concentración nazis de la II Guerra Mundial queda reflejado en su libro “Buchenwald, Dora, Bergen-Belsen. Vivencias de un deportado”, una edición de la asociación Amical de Mauthausen con prólogo de la recién salida presidenta de la asociación, la historiadora Rosa Torán. Sin embargo, por teléfono me comentó que tenía una ilusión, publicar otro libro contando sus memorias de adolescencia y de guerra, cómo vivió su adolescencia durante la guerra civil en España, antes del exilio de su familia.  Fueron más dos años de una juventud perdida, de los 13 a los 15 años. Lo tenía todo documentado, escrito hasta el último detalle, el día a día de lo que ocurría hasta el exilio.

Cuando hablaba de su experiencia en los campos nazis lo hacía perplejo por tanta barbaridad existente en el ser humano. Me contó momentos de espanto como el fusilamiento de unos presos de su vagón al escarbar en la madera del suelo para intentar escapar; la terrible llegada al campo de Buchenwald desnudos bajo la nieve; su traslado, un mes al campo de Dora-Mittelbau (Alemania); su trabajo en el infecto Kommando de las letrinas, el terrible túnel de Dora donde murieron miles de hombres trabajando en condiciones inhumanas la fabricación de los cohetes V1 y V2. Recordaba muy bien su experiencia en el interior de aquél infierno, el gran túnel de Dora, con raíles, vías férreas, lleno de vagones gigantescos, hombres trabajando sin apenas poder respirar, cayendo de agotamiento, hambre y enfermedad, bajo un ruido ensordecedor…

-La vida allí dentro era cruel, por nada mataban los SS. A mí un vez me dijeron “Du morgen, krematorium”, o sea, “Tú, mañana, crematorio…

Hablar con Gimeno es aprender una lección de vida. Solamente hay una cosa que no tolera en absoluto: la violencia.

Recuerdo perfectamente bien sus primeras palabras para el capítulo de “Vivos en el averno nazi”:

“Estoy aturdido, no llegaré a comprender nunca que una parte de la población, en nombre de la raza y de la superioridad sobre los demás, haya llegado a cometer tantos actos criminales. Cómo puede ser que el pueblo alemán, con tan buenos literatos e intelectuales, hiciera, bajo el mando de Hitler, tal barbarie y tanta gente haya colaborado…. Creo que gente criminal debe pagar por lo menos con la cárcel, sí. Los que han matado a niños, mujeres, a tanta gente, no se merecen el respeto de nadie. Un castigo por el atentado moral que han hecho”.Edmon Gimeno

DOCUMENTAL “MEMORIA DE LOS CAMPOS” DE ALFRED HITCHCOCK

Hace unos tres años una persona me indicó que visionara el documental de Hitchcock sobre los campos nazis. Era la entonces presidenta de la Amicale Ravensbrück de París, Annette Challut. Me impresionó. Hoy al leer la noticia, tan solo apuntar que en “Vivos en el averno nazi” (Ed. Crítica) se da referencia de dicho documental titulado “Memoria de los campos” en el que aparecen impactantes imágenes de los deportados, hombres y mujeres, tras la liberación al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Entre otros figuran Dachau, Buchenwald y, especialmente, Bergen-Belsen. En estos dos últimos estuvo preso precisamente Edmon Gimeno, uno de los pocos supervivientes españoles que teníamos y que, por desgracia, falleció el pasado 3 de enero de 2014, a los 90 años.

Además de Edmon, otros supervivientes que forman parte de “Vivos en el averno nazi” sufrieron la deportación a algunos de los campos de concentración citados en este documental. Concretamente en Buchenwald estuvo Alfredo Rotella; en Dachau, aunque fuera por pocos días antes de ser enviada a Ravensbrück estuvo Conchita Grangé; en Ebensee fue preso Francisco Bernal, el zapatero del campo.

En el documental aparecen especialmente imágenes de Bergen-Belsen, así como de Dachau y Buchenwald (Alemania), pero hacia el final también podemos ver Ebensee y Mauthausen (Austria) y otros de los que se ha hablado menos, como por ejemplo el de Wöbbelin, cerca de la ciudad de Ludwigslust (Alemania), en realidad un subcampo de Neuengamme (donde por cierto también estuvo Alfredo Rotella), o el campo de Ohrdruf, en la ciudad alemana que lleva el mismo nombre.

Para ver el documental (TVE): Documental Memoria de los Campos. Alfred Hitchcock